Para ti y para todos

10 febrero 2011

R a i n

El cielo llora de forma intermitente, interminable, interpelándome como si yo debiese dar una extensa explicación.
Me siento frente a un juzgado que solo me mira con ojos de cuervo y espera que el aire haga vibrar algo más que mis manos.
Un miedo conocido se apodera y la respiración -como siempre- va disminuyendo, va haciéndose cada vez más proporcional a esta autopercepción.
Me siguen mirando.
Y el cielo llora como si yo algo tuviese que decir. Como una madre llora al ver el asesino de su hijo. Y ellos esperan mi respuesta.

¿Qué puedo decir yo, que contradiga la versión del firmamento? ¿Con mil estrellas esperando la oscuridad?

Es angustiante, sé que cuando emita la primera palabra, el alboroto será inmenso, y acabarán inundadas muchas ciudades.

Y continúa la monopólica discusión cargada de silencio.
Mojada, ahogándome. Y todos ahogándose. El cielo no se calla, me mira, me acusa, me hace llorar.

Ahora todos lloramos.
Ellos con sus rostros indiferentes, flemáticos, mudos... pero con lágrimas envolviendo los rostros.
Yo... desorbitada, espectante, aturdida.

"Sí"

Para de llover.
Termino de morir.

17 enero 2011

Reflejo

Pocas personas saben lo que se siente el tener jugo de sandía en la nariz. Menos aún, que el aire tibio lo enfríe.
De pronto siento las ganas inigualables de volar. De correr y en un salto morir en el infinito desprendiéndome sin dolor.
Yo no olvido. Jamás olvido. Aunque no me creas.
Me gusta ser inocente, pero sé bastante de la vida. Amo aún más lo que todavía no conozco.
No entiendo mucho el inglés cuando va rápido, pero me gusta la cara que pone la gente cuando lo habla, sobre todo la extensión extraña de la cavidad oral del inglés británico.

Soy dispersa. Como un gas.

No pretendo que me conozcas. No pretendo que me hagas reír.
Me satisface tu sonrisa.
Quiero bailar. Que tu mano me agarre con firmeza y tu cuerpo se mueva al compás del mío.

Quiero la madrugada en mis piernas y su ejército de hormigas subiendo a descaro por el interior.
Que tu mano tibia, pase por mi cuello, al igual que un patrón por su fundo.
Pero que nunca olvides que jamás seré tuya.
Que jamás seré de alguien. Y menos del mundo.

La Alameda es parte de mi ironía, es parte de nuestro encuentro y también de nuestro amor.
No te he visto, pero ya te amo, porque conocí el amor. Y no creas que te querré de otra forma. Soy así.

Te quiero conocer pronto.
Necesito una espalda para aspirar.

05 diciembre 2010

Responder

Me costó entender, pensé que solo con lápices se dibuja, cuando se puede hacer incluso con un poco de pasto.
Pensaba que la vida nos llama de forma directa, sin metáforas y con mensajes sin segundas interpretaciones... Pero no.

Y aquí estoy, intentando amar lo que odio, utilizando esta resistencia, abriendo los ojos para mirar más radicalmente todo asunto.
No entiendo bien, para ser sincera. Y tengo miedo. Y el sistema nervioso me juega en contra.
Pero aquí estoy para amar, amar y amar.

¿Qué si no?
Todo vuelve una mierda. Todo pierde el sentido y no hay qué más hacer.
Gracias... Porque no es así.

Gracias por mostrarme que hasta en el rostro más sucio, se esconde una lúcida esperanza, que clama por la respuesta a su petición.

29 noviembre 2010

¿Me ves?


Piénsalo bien.
¿Me ves?
¿No es solo tu reflejo
en mis ojos?
¿Supera el trance egoísta
del amar por ser amados?
*
¿Y qué queda de nosotros?
En el viaje eterno de la vida,
como la flor que se abre,
como la hoja que se oxida,
como el tren que se pierde
un beso, una despedida.
*
No te asustes, querido
que no hay adiós sin vuelta
que el destino es caprichoso
y nos juntará sin darnos cuenta,
tomando un café en la avenida
o mirando micros en la cuneta.
*
¡Gracias por ser amigo!
¡Gracias por adiestrar
a este viento sin rienda!


:)

03 noviembre 2010

Ay

Esta pequeñez comienza a doler.
Mirar todos los zapatos ajenos como vecinos cotidianos al caminar.
Sentir más el calor punzante que hace lagrimear los ojos y comenzar a hiperventilar.

No aguanto más la presión aquí en el pecho, no soporto más esta maldita agonía que me mantiene con los ojos abiertos esperando un poco de luz.
No quiero más esta maldita acinesia que me produce vértigos en cualquier lugar.

No quiero ser como antes, solo quiero recuperar mi sonrisa.

17 octubre 2010

Self Loathing

Me da vergüenza salir de casa.
Me da vergüenza que la gente me mire la cara.
Me da vergüenza ir al lado de una persona delgada.
Me da vergüenza comer. Y más vergüenza disfrutarlo.
Me da vergüenza sentir la piel llena de asquerosidades.
Me da vergüenza pensar en sinónimos de belleza que me puedan calzar.
Me da lástima ver que no existe.
Me da lástima ver mis evidentes excesos.
Me da asco mi cuerpo.
Me doy asco.

07 octubre 2010

Afraid


Si mi corazón latía como un loco, jamás fue mi intención.

Mirar todos esos rostros no asusta, pero sí lo hace el reflejo del mío en sus ojos.


Inhala/Exhala. Bis. Idem. ¡Otra vez!


Abrir las ventanas

no es suficiente

para respirar.


Que difícil fue el viaje de hoy en la mañana, con el pecho acongojado, las lágrimas retenidas y los suspiros encadenados en una larga inspiración.

Es que mis ojos no resistían más la humedad: picaban, ardían, se cerraban, lloraban.

Era un dolor ya vivido, no muy novedoso... Pero bastante intenso.


Siempre atacan estos malditos impulsos de llanto, en lugares así, cotidianos. Llenos de gente. Incomprensibles.


Y cada centímetro perdía el calor. Mis manos frías, entregaban sus grados a unas lágrimas cálidas que competían por mis mejillas.


No quería estar ahí. Mi laringe presionaba... Y cual manos asesinas, cerraban el escape a un respiro involuntario. Cerraban y hacían agonizar mi bienestar.


Agua. Necesitaba agua.
Fotógrafa: Elena Kalis.

03 octubre 2010

Mi-rror (Mi error)


Toda la vida he odiado los espejos.
Naturalmente -y como todo el mundo- a veces se debe recurrir a ellos por motivos muy puntuales: Delinear los ojos, Sacar partículas del ojo, lavarme los dientes, y también peinarme (cuando corresponde). Pero nunca me ha gustado imagen en frente de el.
Como todo el mundo decía, y como yo también creía: un problema de Autoestima.

"Quiérete más"

Y ahora, después de algunas experiencias me doy cuenta, que esta sensación desagradable se producía simplemente por mi acción endógena de amplificar sensaciones y llevarlas al plano emotivo-sentimental.
Y al contrario de lo que el mundo (y yo) decía, es un problema de encubierta Autoestima.

Cuando veía mi rostro después de lavarlo, mi pelo húmedo, mis ojos eternamente negros mirándome con tristeza... Mis brazos intentando ocultar mi humanidad, cubriendo con piel más centímetros de piel... Mis labios violáceos y danzantes al compás de un castañeo...

Cuando veía mi apariencia, no podía aceptar que solo eso soy yo.
No puedo aceptar (y jamás aceptaré) ser solo eso.

Y es que mirarme al espejo, generaba la impotencia constante de no-querer ser eso para el mundo.
Ir por la calle y que los demás solo vieran una altura determinada, unos ojos grandes, un pelo largo y unas zapatillas rojas.
Escuchar en las noticias "Cientos de jóvenes marchan por (...)", eso sí que quemaba, y lo triste es que ellos no tenían la culpa.

Nunca he oído a alguien decir "Hoy se congregaron 5.000 ideas revolucionarias, 5.000 sueños crepitantes de motivación. Hoy en chile se alzaron las voces de 5.000 injusticias, apelando a la mejoría de 16 millones de vidas".

Mis deseos son muchísimo más grandes que el mundo entero.
Mis sueños superan la barrera atmosférica.
Mis límites jamás serán las fronteras, mucho menos la piel que me cubre.

Y es que ahora también entiendo mi afán por los ojos, los oídos, las bocas...
Ser simples agujeros, los transforma en la vía de escape y recepción a la humanidad de cada uno.

Y es que esto soy. Estas palabras me definen milímetros más que mi curva longitud de cabello.

Incluso más que mis ojos curiosos, que gracias a Dios comprenden este malestar... Y en los demás sobrepasan el envase. En los demás me enseñan siempre el tamaño a partir de sus corazones.
Porque por más hermoso que sea el envoltorio, una roca no me sirve en este momento.

Ya sé con qué mirarme y sentirme aliviada, sin esa angustia horrorosa que surgía en un reflejo: una Cruz.


25 septiembre 2010

Screamo

Ese asuntito de los colores y como combinar la ropa, nunca ha sido gran preocupación mía.
Eso del pelo lindo, de los rizos perfectos, de un liso impecable... Jamás me ha torturado.
No soy linda. No diré que esto "no me preocupa", porque me acompleja bastante, pero tampoco ocuparé tiempo en resolverlo. Para qué luchar contra la naturaleza.

Mirando a las personas, su rapidez al caminar, sus ojos fijos en una meta, su corazón afligido que suspira sin que ellos se den cuenta... Me doy cuenta de que es lo importante.

Ojalá todos estos gritos fueran solo moda, fueran solo un eco de lo que la gente dice... Pero no.

Ya basta de ignorar nuestras necesidades, nuestros deseos.
Ya basta de apagar constantemente el fuego que cada uno de nosotros posee en el corazón.

Y es que... ¿Qué seríamos sin la melancolía?

06 septiembre 2010

Coffee

Es inevitable pensar así
cuando sostengo esta taza de café
un aroma a cigarros
y unos cuantos besos en la piel
acarreando unas memorias
y unos cuantos recuerdos de el.
El suspiro de este canto
se entrega al viento frío
que entra por el vidrio
que empañó nuestros encuentros,
que vió nuestros delirios,
y que lloró en los inviernos.
Me mirás con nostalgia
me decís que vaya lento
que no olvide que no existes
que por ahora, eres solo un recuerdo..
que no lamente tu ausencia
ni que cultive sentimiento.
Me mirás, y yo sonrío
y estos ojos brillan sin remedio
este caballo loco palpita
y llena de sangre mis defectos,
sonrojando unas caricias,
esfumando unas lágrimas.
Me mirás con esos ojos
que siempre fueron como la noche,
llenos de estrellas que clamaban
los te quieros en desborde.

04 septiembre 2010

Luz

Es más triste el silencio
que queda después de cada guerra
el eco que habita en los oídos
con un suave olor en sepia
Un par de lentes que reflejan
la vida de forma lenta,
emocionándonos con cantos
y caricias de un ayer
Los árboles avanzan rápido
escribiendo con sus ramas
un poema funesto,
una canción fatal
Asusta esta soledad vacía,
estas lágrimas que se resisten a escapar.

02 septiembre 2010

Cosa pública

Es que ya no les queda tiempo para sentir la lluvia en el rostro.
No, no pueden sentir esos besos suaves que envuelven el cuerpo haciéndonos tiritar.
No ven como el viento se vuelve una caricia escalofriante, de esas que ya no quedan.
No... La lluvia ahora solo provoca cargas. Vuelve nuestro andar más pesado.

Caminar como indigentes risueños, no es cosa de locos.
Soñar con un mañana distinto, no es cosa de ilusos.
Luchar por mis deseos, no es cosa de rebeldes.

Ese es el problema, creemos que sí.
Abandonamos la República.

30 agosto 2010

Gardel

Balada para un Loco

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...


Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo!

29 agosto 2010

Hombre preso que mira a su hijo

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quien se le ocurriría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas.

Que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos.

Realmente no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula.

Olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y estos si
como nos ensartaron
en la limpia república verbal
como idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y como nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos.

Por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos.

Vos ya sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio.

Y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías.

Y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides.

Por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar.

Que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos.

Y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa.

Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.

Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de verguenza.

Por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder.

Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere.

Llora no más botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos.

Gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llora
pero no olvides.

Benedetti

23 agosto 2010

Enjoy the Silence




Son estas noches silenciosas y camaleónicas las que me hacer llegar a tí.
Es un calor extraño, una caricia del tiempo muerto... La confusión de los días. A veces te necesito.
No me cuesta soñar, no me cuesta imaginar mis pasos descalzos entre praderas y lagos.
No me cuesta subir montañas, cuando sé que estás aquí.

Y esos susurros... ¡ah! Qué forma de hacerme vivir.
Taquicardias. Oxigenación de mi sangre.
Y mis mejillas se ruborizan.

Me encantas. Y también me encanta, que seas solo una ilusión que me alimenta en estos momentos de frágil desolación.

15 agosto 2010

Vacío

El silencio del lugar siempre es buena compañía.
Imaginar esa sombra amorfa cortando la claridad de los vidrios.
El suelo sucio, conocedor de tantos lugares.
Mis ojos brillando al compás del sol.

Las voces son siempre un fondo agradable
el simple vacío ambicioso,
de los vanos recuerdos de un ayer.
Tristes reflejos del hoy.

Sin intención quebraste un suspiro
motivaste un abrazo
y sonrojaste mis mejillas.

Sin intención delineé tu perfil,
a contraluz, mil veces
mientras lloraba el cielo.

Y me desespero
y te busco
y te grito.

Ya estás aquí
Cuando el corazón se cansa
y reposa intranquilo.

25 julio 2010

Novedad

Es un poco absurdo desconocer el alboroto que se desencadena en mi interior después de cada palabra.
Imagino mi cara de alucinación frente a cada sonido, opinión o mirada. Y es que no puedo no-sorprenderme. Mis ojos no pueden dejar de brillar al descubrir los movimientos perfectos de este cortejo infinito.

"Hey, tú que haces nuevas todas las cosas"

Aún recuerdo cuando me preguntaron quién era el niño más niño.
Quién jamás se cansaba del mismo rostro, de mis mismas quejas, de mi constantes caídas.
Quién -al contrario-, exigía más de mí, me estiraba sus brazos siempre, y me decía "Hey, déjate sorprender".
No entendía, era difícil.
"Pero ¡Francisca!... Quién vuelve siempre a tí (después de que desvías la mirada), quién siempre pide más de tí".

Y ahí mis ojos se abrieron con asombro, y respondieron sólo con curiosidad.
Ahora... Verifico mi respuesta. Y mis ojos -aún curiosos-, suman destellos de felicidad y deseo.

17 julio 2010

No Surprises

Es tan extraña la vida.

Me dió con un fierro en la cara, sólo para formarme.

25 marzo 2010

Instantáneo

Me sorprendió lo distinto que se ve el mundo cuando las lágrimas permanecen en los ojos. Al igual que cristales innecesarios, me deformaron la realidad.

Tenía tanta pena, Dios.

Es tan terrible sentirse solo, es tan terrible acercarte a alguien aparentemente firme... que cuando lo intentas tocar se desvanece como espuma. Y así con todo. Y con todos.

Y me miraba, y me daba miedo tocarme, mirarme. Imaginar que desaparecería de la misma forma, saber que me sería desleal, cuando más me necesitaba.